Recuerdo que cuando desperté del coma, en un estado de precariedad e inermidad absolutas, la más mínima función o acto corporal se me aparecían como un imposible: respirar, hablar, caminar, comer, etc. Y también recuerdo la alegría indescriptible que me produjo cada vez, pese a la incertidumbre respecto al estado general de mi cuerpo, recuperar la voz, la alimentación, el movimiento, la respiración, el deseo. El considerarse a sí mismo y la propia potencia de obrar no es algo místico, tampoco algo banal, son esos pequeños gestos materiales los que nos constituyen. Se trata de actos simples que damos muchas veces por hechos, los automatizamos y naturalizamos, pero que quizá solo en la privación absoluta o en el ejercicio cotidiano de las prácticas de sí podemos valorar como corresponde. Lo que deseo transmitir son los ejercicios de subjetivación y la escritura de sí. Porque escribir es respirar.
–
Roque Farrán, filósofo argentino contemporáneo, investigador independiente CONICET. Dirige el Programa de Investigación “El giro práctico en el pensamiento contemporáneo” (CIECS-UNC-Conicet).
–
Arte de tapa Lilia Patricia Moroni. Licenciada en Trabajo Social (UNC). Artista visual. Participó en talleres y cursos de fotografía, desde 2015. Comenzó a pintar, experimentando con acuarelas (2015-Magdalena Reches), para luego adentrarse y profundizar en dicha técnica a partir del 2016 (José Utrera). Desde el 2018 participa del taller a cargo de Fabio Egea.
Invitada a crear el arte de tapa de un libro de poesía (Cave Librum 2021). Ha participado en exposiciones/muestras individuales y colectivas.
El arte de tapa de Escribir es respirar, corresponde a la serie de pintura “Mientras tanto…”: intenta una mirada disruptiva del paisaje urbano.




